An Ecosystem of Excess
Fruto de casi una década de investigación, este proyecto presenta una forma de especulación biológica que toma como punto de partida lo que se conoce como la Gran Isla de Plástico del Pacífico, una vasta acumulación de residuos situada en una zona donde las corrientes oceánicas tienden a converger y quedar atrapadas. Según uno de los estudios más recientes, publicado en 2018 en la revista Nature, esta acumulación ocupa aproximadamente 1,6 millones de km², una superficie más de tres veces superior a la de España.
En este escenario, se imaginan diversos órganos adaptados a este nuevo ecosistema. El P-Plastoceptor funciona como un espectrógrafo capaz de detectar los residuos plásticos a través de la radiación y de los cambios moleculares que emiten, especialmente el polipropileno, uno de los plásticos más abundantes en los océanos. El Stomaximus incorpora pequeñas cámaras habitadas por bacterias y microorganismos capaces de degradar el plástico —comunidades que ya existen tanto en el interior como en la superficie de este material artificial y que, en conjunto, reciben el nombre de plastisfera. Para desarrollar la obra, Yoldas colaboró directamente con la científica Linda Amaral-Zettler, una de las primeras investigadoras en descubrir estas comunidades microbianas. Finalmente, el Petronephros se inspira en estudios que han detectado sustancias tóxicas, como el bisfenol A y los ftalatos, en el torrente sanguíneo tanto de animales como de seres humanos. Este órgano está diseñado para filtrar estas moléculas, que actualmente ningún ecosistema natural es capaz de procesar.
Además de estos órganos, Ecosystem of Excess presenta otras especies reinterpretadas como un nuevo orden linneano de formas de vida posthumanas, adaptadas a entornos extremos creados por los seres humanos.









