Cuando ya no existan los humanos
A partir de la especulación sobre un escenario posthumano, la obra imagina la supervivencia y adaptación de un ecosistema en el que la hibridación de materia orgánica y tecnología da lugar a nuevas formas de coexistencia.
Esta simbiosis toma la forma de una criatura en la que persiste un pulso eléctrico, recorriendo raíces entrelazadas, haces de cables corroídos y otros dispositivos que se integran orgánicamente, como si se tratara de un sistema respiratorio artificial. Dentro de este entorno, la luz y el sonido contribuyen a dar forma a su dimensión sensorial.
Quan ja no existeixin els humans se presenta como la memoria material de un mundo desaparecido, donde restos biológicos e infraestructuras tecnológicas forman un ecosistema residual que cuestiona las fronteras entre vida, registro y tecnología.









